TIN vs TAE: la diferencia que encarece tu préstamo

El TIN y la TAE no son lo mismo, y confundirlos te hace comparar préstamos mal. Qué mide cada uno, qué incluye la TAE y cuál mirar de verdad.

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Si has pedido una hipoteca o un préstamo alguna vez, habrás visto dos porcentajes distintos en la oferta: el TIN y la TAE. Suelen ser números parecidos pero no iguales, y esa diferencia no es un detalle menor - es la que te dice cuánto te cuesta realmente el dinero que pides prestado.

Qué es el TIN

El TIN (Tipo de Interés Nominal) es el precio del dinero, sin más. Es el porcentaje que el banco aplica sobre el capital pendiente para calcular los intereses de cada cuota. Si tu hipoteca tiene un TIN del 3%, ese es el tipo con el que se calculan los intereses que pagas.

El TIN es el número que suele aparecer más grande en la publicidad, porque normalmente es el más bajo de los dos. Pero por sí solo no te dice el coste total de la operación: no incluye comisiones, ni gastos asociados, ni tiene en cuenta con qué frecuencia se cobran las cuotas.

Qué es la TAE

La TAE (Tasa Anual Equivalente) sí recoge ese coste completo. Es un indicador normalizado por ley que incluye el TIN más las comisiones (de apertura, de estudio, en algunos casos de mantenimiento) y la periodicidad de los pagos, todo expresado como un único porcentaje anual.

Precisamente porque está estandarizada, la TAE es la cifra pensada para comparar ofertas de distintos bancos entre sí. Dos préstamos con el mismo TIN pueden tener TAEs distintas si uno cobra comisión de apertura y el otro no, o si uno tiene cuotas mensuales y otro trimestrales.

La ley obliga a que toda oferta de préstamo o hipoteca muestre la TAE de forma visible, precisamente para evitar que las comisiones queden escondidas detrás de un TIN atractivo.

Un ejemplo con números

Imagina dos préstamos personales de 10.000€ a 5 años:

Préstamo A Préstamo B
TIN 6,00% 6,50%
Comisión de apertura 2% (200€) 0%
TAE aproximada 6,9% 6,5%

El Préstamo A parece más barato porque su TIN es menor, pero al sumar la comisión de apertura, su TAE acaba siendo más alta que la del Préstamo B. Si solo miraras el TIN, elegirías la opción que realmente te cuesta más.

Por qué no basta con mirar el TIN

Los bancos saben que el TIN es el número más vistoso, así que es habitual encontrar ofertas con un TIN bajo que compensan con comisiones más altas o gastos adicionales. Esto es especialmente frecuente en:

  • Hipotecas con comisión de apertura o vinculaciones obligatorias (seguros, tarjetas, domiciliar la nómina) que reducen el TIN a cambio de contratar productos extra.
  • Préstamos personales con comisión de apertura o de estudio, que en el TIN no aparecen por ningún lado.
  • Financiación al consumo (electrodomésticos, coches) donde el TIN puede ser muy bajo o incluso 0%, pero la TAE revela comisiones que lo compensan.

Por eso, cuando compares varias ofertas, la pregunta correcta no es "¿cuál tiene el TIN más bajo?" sino "¿cuál tiene la TAE más baja?".

Cuándo el TIN también importa

Esto no quiere decir que el TIN sea irrelevante. Si vas a cancelar el préstamo anticipadamente, por ejemplo, las comisiones de apertura ya pagadas no se recuperan, así que el peso relativo del TIN en el coste real aumenta cuanto antes amortices. Y en préstamos sin comisiones, TIN y TAE suelen quedar muy cerca el uno del otro, así que la diferencia deja de ser relevante.

En general, para una comparación rápida entre ofertas, la TAE es el número que resume mejor el coste total. El TIN te sirve para entender cómo se calculan tus cuotas mes a mes, pero no para decidir cuál es la oferta más barata.

Cómo usarlo al comparar hipotecas o préstamos

Antes de firmar cualquier operación, pide siempre la Ficha Europea de Información Normalizada (FEIN) en el caso de hipotecas, donde por ley debe figurar la TAE de forma clara. Y al comparar varias ofertas, apunta en una tabla el TIN, las comisiones y la TAE de cada una - el número que decide es el último.

Si quieres ver cómo cambia tu cuota mensual y el coste total según el tipo de interés y el plazo, puedes probarlo en la calculadora de hipoteca o en el comparador de hipotecas, donde puedes meter distintos escenarios de TIN y comisiones y ver el efecto real en tu bolsillo.