Cuando inviertes en acciones, la rentabilidad real de la operación no es solo la diferencia entre el precio de compra y el de venta: hay que sumar los dividendos cobrados durante el tiempo que mantuviste la posición y restar las comisiones de ambas operaciones.
La fórmula de la rentabilidad total
Rentabilidad total = (valor de venta neto − total invertido) + dividendos recibidos
Donde el valor de venta neto ya descuenta la comisión de venta, y el total invertido incluye la comisión de compra. Ignorar cualquiera de estos dos componentes distorsiona el resultado, sobre todo en carteras con muchas operaciones de importe pequeño, donde las comisiones fijas pesan proporcionalmente más.
Por qué los dividendos no se pueden pasar por alto
Es habitual fijarse solo en la revalorización del precio de la acción y olvidar los dividendos, pero en muchas empresas —especialmente las de sectores maduros como energía, banca o telecomunicaciones— una parte relevante de la rentabilidad total histórica proviene precisamente del dividendo acumulado a lo largo de los años, no de la subida del precio.
Rentabilidad simple vs. rentabilidad anualizada (CAGR)
El porcentaje de rentabilidad simple compara la ganancia con lo invertido, sin tener en cuenta cuánto tiempo ha estado el dinero invertido:
Rentabilidad (%) = (rentabilidad total ÷ total invertido) × 100
Pero esta cifra no permite comparar de forma justa dos inversiones mantenidas durante plazos distintos: no es lo mismo ganar un 20% en un año que en diez. Para eso se usa la rentabilidad anualizada o CAGR (tasa de crecimiento anual compuesto):
CAGR = [(valor final ÷ total invertido)^(1/años) − 1] × 100
El CAGR expresa la rentabilidad como si se hubiera obtenido de forma constante cada año, lo que la convierte en la métrica correcta para comparar inversiones con horizontes temporales distintos entre sí, o con otros productos como un depósito o un fondo indexado.
Un matiz sobre el riesgo
Una rentabilidad anualizada alta en el pasado no es garantía de que se repita en el futuro: las acciones individuales conllevan un riesgo específico de la empresa (quiebra, mala gestión, sector en declive) que un fondo diversificado no tiene en la misma medida. Además, la ganancia obtenida al vender suele tributar como ganancia patrimonial, con normas que varían según el país de residencia fiscal.
Aplica estos números a tu caso
La calculadora de rentabilidad de acciones de este sitio calcula tanto la rentabilidad total como el CAGR a partir del número de acciones, los precios de compra y venta, los dividendos recibidos, las comisiones y el tiempo en cartera.