Con el debate recurrente sobre la sostenibilidad futura del sistema público de pensiones, cada vez más personas se plantean si necesitan complementar su futura pensión con ahorro privado. Los planes de pensiones son uno de los vehículos más conocidos para ello, aunque no el único ni siempre el más adecuado según el caso.
Qué es un plan de pensiones
Un plan de pensiones es un producto de ahorro a largo plazo, diseñado específicamente para complementar los ingresos en el momento de la jubilación (aunque también contempla otros supuestos de rescate, como invalidez o desempleo de larga duración). El dinero aportado se invierte según la política del plan elegido (renta fija, renta variable, mixto), generando una rentabilidad que se espera positiva a largo plazo, aunque no garantizada.
La principal ventaja fiscal
Las aportaciones a un plan de pensiones reducen tu base imponible del IRPF en el año en que las realizas, dentro de unos límites anuales establecidos por ley. Esto no es una exención, sino un diferimiento fiscal: no pagas menos impuestos en total, sino que pagas menos ahora y más cuando rescates el plan (normalmente en la jubilación), momento en el que tributará como rendimiento del trabajo.
Por qué el diferimiento puede compensar (o no)
El diferimiento fiscal compensa especialmente si esperas tener un tipo marginal de IRPF más bajo en el momento de la jubilación que durante tu vida laboral activa, algo habitual porque los ingresos en la jubilación suelen ser inferiores al salario en activo. Si tu situación fiscal esperada en la jubilación fuera similar o superior a la actual, la ventaja fiscal se reduce considerablemente.
La principal desventaja: la falta de liquidez
A diferencia de otros productos de inversión, el dinero aportado a un plan de pensiones queda bloqueado hasta la jubilación, salvo supuestos excepcionales de rescate (enfermedad grave, desempleo de larga duración, u otros específicos), o salvo que hayan transcurrido al menos 10 años desde la aportación, según la normativa vigente. Esta falta de liquidez es un factor importante a valorar frente a otras formas de ahorro más flexibles.
Planes de pensiones individuales vs. planes de empleo
Además de los planes individuales (contratados directamente por el particular), existen los planes de pensiones de empleo, promovidos por la empresa para sus trabajadores, que en los últimos años han ganado peso normativo frente a los individuales, con límites de aportación distintos y, en muchos casos, con aportación adicional por parte de la propia empresa, lo que los convierte en una opción especialmente interesante cuando están disponibles.
No es la única forma de complementar tu pensión
Los planes de pensiones no son la única vía de ahorro para la jubilación: fondos de inversión, carteras de acciones, inmuebles u otros vehículos de inversión también pueden cumplir esa función, con distinto tratamiento fiscal y distinta liquidez. La decisión de qué vehículo usar depende de tu situación fiscal actual y esperada, tu necesidad de liquidez, y tu tolerancia al riesgo.
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