Los estudios universitarios, especialmente si implican estudiar fuera de casa o en centros privados, representan uno de los desembolsos más previsibles y a la vez más elevados dentro de la planificación financiera familiar. Anticiparse con años de antelación marca una gran diferencia en el esfuerzo de ahorro necesario.
Por qué merece la pena empezar años antes
A diferencia de otros gastos imprevistos, este objetivo tiene una ventaja considerable: sabes de antemano, con bastante precisión, cuándo vas a necesitar el dinero (cuando tu hijo cumpla 18 años aproximadamente). Ese horizonte conocido de muchos años es precisamente el escenario ideal para aprovechar el efecto del interés compuesto, empezando con aportaciones moderadas sostenidas en el tiempo en lugar de tener que reunir una cantidad grande de golpe en pocos años.
Cómo estimar cuánto vas a necesitar
El coste varía enormemente según si se trata de estudios en universidad pública o privada, si implica gastos de residencia o desplazamiento fuera del domicilio familiar, y la duración de la carrera elegida. Conviene hacer una estimación orientativa con un margen razonable, sabiendo que los costes reales pueden variar (al alza, por inflación educativa, que históricamente ha tendido a superar la inflación general) para cuando llegue el momento.
Qué productos son adecuados según el plazo restante
- Horizonte largo (más de 10 años): se puede asumir más riesgo, incluyendo una parte relevante en renta variable diversificada, dado el tiempo disponible para superar la volatilidad a corto plazo.
- Horizonte medio (5-10 años): conviene ir reduciendo progresivamente el peso de activos más volátiles a medida que se acerca la fecha en que se necesitará el dinero.
- Horizonte corto (menos de 3-4 años): prioriza productos de bajo riesgo y alta disponibilidad, ya que en este plazo no hay margen suficiente para recuperar una eventual caída de mercado antes de necesitar el dinero.
El error de esperar demasiado para empezar
Empezar a ahorrar para este objetivo cuando el hijo ya tiene 14 o 15 años deja muy poco margen para que el interés compuesto haga su efecto, obligando a aportaciones mensuales mucho más elevadas para alcanzar el mismo objetivo que si se hubiera empezado años antes.
No olvides las becas y ayudas disponibles
Además del ahorro propio, conviene informarse con antelación sobre las becas y ayudas al estudio disponibles (estatales y autonómicas), ya que pueden reducir considerablemente el importe final que necesites cubrir con ahorro propio, según la situación económica y académica de la familia en ese momento.
Simula tu objetivo de ahorro concreto
Nuestra calculadora de interés compuesto te permite introducir tu horizonte temporal hasta que tu hijo empiece la universidad y calcular la aportación mensual necesaria para alcanzar tu objetivo estimado.