Es fácil pensar que 10.000 € guardados hoy seguirán "valiendo" 10.000 € dentro de diez años, simplemente porque la cifra en la cuenta no cambia. Pero esa forma de pensar ignora uno de los conceptos económicos con mayor impacto silencioso en las finanzas personales: la inflación.
Qué es la inflación
La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios en una economía a lo largo del tiempo. Cuando la inflación es del 3% anual, por ejemplo, significa que, de media, necesitas un 3% más de dinero este año que el año pasado para comprar la misma cesta de bienes y servicios.
Por qué el dinero "quieto" pierde valor real
Si tu dinero está en una cuenta corriente sin ningún tipo de rentabilidad, y la inflación es del 3% anual, tu poder adquisitivo se reduce aproximadamente un 3% cada año, aunque la cifra en euros de tu cuenta no cambie en absoluto. Es lo que se conoce como rentabilidad real negativa: nominalmente no pierdes dinero, pero puedes comprar cada vez menos con él.
Un ejemplo con números concretos
Supongamos una inflación media del 2,5% anual sostenida durante 20 años. El poder adquisitivo de 10.000 € guardados sin generar rentabilidad se reduciría, en términos reales, a un equivalente aproximado de unos 6.100 € actuales, aunque la cifra nominal en la cuenta siga siendo exactamente 10.000 €. Ese es el coste silencioso de no hacer nada con el dinero durante periodos largos.
Rentabilidad nominal vs. rentabilidad real
Cuando evalúes cualquier producto de ahorro o inversión, la cifra que de verdad importa no es la rentabilidad nominal (la que anuncia el producto), sino la rentabilidad real, que se obtiene restando la inflación a la rentabilidad nominal:
Rentabilidad real ≈ Rentabilidad nominal − Inflación
Un depósito que ofrece un 2% de rentabilidad nominal, con una inflación del 3%, tiene en realidad una rentabilidad real negativa del -1%, aunque en euros nominales tu saldo haya crecido.
Por qué esto refuerza la importancia de invertir a largo plazo
Este es uno de los argumentos más sólidos a favor de no mantener todo el ahorro destinado a objetivos de largo plazo en productos sin rentabilidad: si la rentabilidad obtenida no supera, al menos, la inflación media esperada, el poder adquisitivo real de ese ahorro se va reduciendo con el tiempo, incluso aunque la cifra nominal se mantenga estable o crezca ligeramente.
La inflación no es constante ni predecible con certeza
Es importante no asumir una cifra de inflación fija para siempre: la inflación varía de un año a otro y de un país a otro, en función de múltiples factores económicos (política monetaria, precios de la energía, oferta y demanda). Al hacer proyecciones financieras a largo plazo, conviene usar hipótesis razonables y revisar periódicamente si siguen siendo válidas, en lugar de dar por sentado un único escenario fijo para las próximas décadas.
Proyecta tu ahorro teniendo esto en cuenta
Nuestra calculadora de interés compuesto te permite simular la evolución nominal de tu capital según distintos tipos de interés. Al valorar el resultado, recuerda contrastarlo mentalmente con la inflación esperada para hacerte una idea de tu rentabilidad real, no solo nominal.