Avalar a un familiar o a un amigo para que consiga un préstamo o una hipoteca es un gesto de confianza habitual, pero también una de las decisiones financieras con mayor riesgo potencial que se puede asumir por otra persona, precisamente porque sus consecuencias no siempre se entienden en su totalidad antes de firmar.
Qué significa ser avalista
Cuando avalas un préstamo, te comprometes a responder de la deuda con tu propio patrimonio si el titular del préstamo (el avalado) deja de pagar. No eres un simple "referente de confianza": legalmente pasas a ser responsable de esa deuda frente al banco, en las condiciones que se hayan pactado en el aval concreto.
Aval simple vs. aval solidario: una diferencia crucial
- Aval simple: el banco debe reclamar primero al deudor principal y agotar las posibilidades de cobro sobre su patrimonio antes de poder dirigirse contra el avalista (beneficio de excusión).
- Aval solidario: el banco puede reclamar directamente al avalista desde el primer impago, sin necesidad de agotar antes las vías de cobro contra el deudor principal. Es, con diferencia, el tipo de aval más habitual en la práctica bancaria española, y el que conlleva mayor riesgo real para quien avala.
Antes de firmar cualquier aval, es fundamental comprobar cuál de los dos tipos estás firmando, ya que la diferencia práctica en tu exposición al riesgo es enorme.
Hasta dónde responde el avalista
Con carácter general, el avalista responde con todo su patrimonio presente y futuro, no solo con un bien o cantidad concreta, salvo que el aval se haya limitado expresamente a un importe máximo determinado (lo que se conoce como aval limitado). Firmar un aval sin ese límite expreso implica una exposición patrimonial potencialmente ilimitada frente a la deuda avalada.
Cómo limitar el riesgo si decides avalar
- Negocia siempre, si es posible, un aval limitado a un importe máximo concreto, en lugar de un aval sin límite sobre todo tu patrimonio.
- Solicita que el aval tenga una duración determinada, no indefinida, y que se libere automáticamente al amortizarse una parte suficiente de la deuda o al transcurrir un plazo pactado.
- Mantente informado periódicamente del estado de la deuda avalada, ya que como avalista tienes derecho a solicitar esa información al banco.
Qué pasa con tu propia capacidad de endeudamiento mientras avalas
Mientras mantienes un aval vigente, esa deuda avalada puede computar, total o parcialmente, dentro de tu propio nivel de endeudamiento (reflejado en la CIRBE) a efectos de que otros bancos evalúen tu capacidad de asumir financiación adicional, aunque no estés pagando esa deuda directamente en el día a día.
Piénsalo con números antes de firmar
Antes de avalar, es razonable calcular con precisión la cuota y el coste total de la operación que vas a avalar, para entender exactamente a qué te estarías comprometiendo en el peor escenario posible. Nuestra calculadora de préstamo personal y nuestra calculadora de hipoteca te permiten hacer ese cálculo con antelación.