El impago o retraso reiterado del salario es una de las situaciones más estresantes que puede vivir un trabajador, precisamente porque afecta directamente a su capacidad de cubrir sus gastos básicos. Conocer los pasos disponibles ayuda a actuar con la cabeza fría en lugar de dejar pasar la situación por desconocimiento.
El primer paso: reclamación formal por escrito
Aunque pueda parecer un paso obvio, formalizar la reclamación por escrito (burofax o cualquier medio que deje constancia fehaciente) es importante desde el primer impago, no solo por la vía informal de preguntar verbalmente. Esta reclamación formal deja constancia de la fecha en que reclamaste, relevante para el cálculo de intereses y plazos posteriores.
Tienes derecho a intereses de demora
El retraso en el pago del salario genera derecho a intereses de demora sobre las cantidades adeudadas, calculados desde la fecha en que debieron abonarse. Este derecho existe con independencia de que reclames o no formalmente, aunque documentar la reclamación facilita mucho acreditar el periodo de demora si el caso acaba en vía judicial.
Rescindir el contrato por impago grave: una opción disponible
Si el impago es grave y persistente (la jurisprudencia ha ido perfilando qué se considera suficientemente grave, generalmente varios meses de impago o retrasos reiterados y sustanciales), tienes derecho a solicitar judicialmente la extinción de tu contrato por incumplimiento grave de la empresa, con derecho a una indemnización equivalente a la del despido improcedente (33 días de salario por año trabajado, con el límite de 24 mensualidades), además de poder reclamar las cantidades adeudadas.
La vía de la reclamación de cantidad sin extinguir el contrato
No es obligatorio rescindir el contrato para reclamar el salario adeudado: puedes presentar una reclamación de cantidad ante la jurisdicción social, exigiendo el pago de lo debido, manteniendo tu puesto de trabajo si prefieres seguir en la empresa a pesar del impago puntual.
El papel del FOGASA si la empresa es insolvente
Si la empresa entra en una situación de insolvencia o concurso de acreedores y no puede hacer frente a los salarios adeudados, el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) puede asumir el pago de una parte de esas cantidades pendientes (salarios e indemnizaciones), dentro de unos límites máximos establecidos legalmente tanto en cuantía como en número de días cubiertos, actuando como garantía subsidiaria ante la insolvencia empresarial.
Los plazos para reclamar no son indefinidos
Existe un plazo de prescripción para reclamar cantidades salariales adeudadas (con carácter general, un año desde que la cantidad fue exigible), por lo que conviene no demorar excesivamente la reclamación una vez detectado el impago, para no perder el derecho a recuperar lo adeudado.
Estima tu indemnización si decides rescindir el contrato
Si el impago es lo suficientemente grave como para plantearte rescindir el contrato, nuestra calculadora de finiquito te ayuda a estimar la indemnización orientativa que podría corresponderte.