Después de un despido, además del finiquito, la mayoría de trabajadores tiene derecho a solicitar la prestación por desempleo, popularmente conocida como "el paro". Es un derecho distinto e independiente del finiquito, y su tramitación y cálculo siguen sus propias reglas.
Requisitos para tener derecho a la prestación
Para acceder a la prestación contributiva por desempleo necesitas cumplir, entre otros, estos requisitos:
- Estar afiliado y en situación de alta (o asimilada) en la Seguridad Social.
- Haber cotizado por desempleo un mínimo de 360 días dentro de los 6 años anteriores a la situación legal de desempleo.
- Encontrarte en una situación legal de desempleo: despido (objetivo, disciplinario improcedente o procedente por causas no imputables al trabajador), fin de contrato temporal, o algunos supuestos de baja voluntaria justificada.
- Estar inscrito como demandante de empleo y no haber rechazado ofertas de empleo adecuadas ni negarte a participar en acciones de mejora de empleabilidad.
Si la baja fue voluntaria sin causa justificada, con carácter general no se tiene derecho a la prestación contributiva.
Cómo se calcula el importe de la prestación
El importe se calcula a partir de tu base reguladora, que es la media de tus bases de cotización por contingencias profesionales de los últimos 180 días trabajados. Sobre esa base reguladora se aplican los siguientes porcentajes:
| Periodo | Porcentaje aplicado |
|---|---|
| Primeros 180 días | 70% de la base reguladora |
| A partir del día 181 | 60% de la base reguladora (60% desde una reforma reciente que homogeneizó el tramo posterior) |
El resultado está siempre limitado por un importe máximo y un importe mínimo, que varían según tengas o no hijos a cargo, y que se actualizan cada año.
Cuánto tiempo puedes cobrar el paro
La duración de la prestación depende de los días cotizados por desempleo en los 6 años anteriores, no de un plazo fijo para todo el mundo. A grandes rasgos, cuantos más días hayas cotizado, más meses de prestación te corresponden, dentro de una escala progresiva que va desde un mínimo (con 360 días cotizados) hasta un máximo de 24 meses (con 2160 días cotizados o más).
Qué pasa si empiezas a trabajar mientras cobras el paro
Si encuentras trabajo antes de agotar la prestación, esta se suspende (no se pierde de forma automática ni definitiva en muchos casos). Existen distintas figuras para compatibilizar trabajo y desempleo según el tipo de contrato y las circunstancias, así que conviene consultar el caso concreto antes de dar por hecho que aceptar un nuevo empleo implica perder el resto de la prestación pendiente.
El paro y el finiquito no son lo mismo
Es un error habitual pensar que si el finiquito incluye una indemnización por despido, eso reduce el derecho al paro, o viceversa. Son dos conceptos completamente independientes: el finiquito es la liquidación de conceptos pendientes con tu antigua empresa, mientras que la prestación por desempleo es una cobertura del sistema de Seguridad Social financiada con tus propias cotizaciones previas por desempleo. Cobrar una indemnización no reduce ni elimina tu derecho a la prestación.
Revisa también tu finiquito
Si acabas de ser despedido, antes de centrarte en el paro conviene revisar que el finiquito que te ofrece la empresa incluye todos los conceptos que te corresponden. Nuestra calculadora de finiquito te ayuda a estimar el importe orientativo antes de firmar nada.