La primera vez que vi mi nómina completa, tuve que leerla dos veces. Me habían dicho "vas a cobrar 1.400€ al mes" en la entrevista, y en la transferencia bancaria aparecían 1.140€. Ahí es cuando entiendes que el sueldo que te ofrecen y el sueldo que cobras son dos números distintos.
Bruto vs. neto: la diferencia que nadie te explica
El salario bruto es lo que aparece en tu contrato: lo que "cuestas" antes de descuentos. El salario neto es lo que realmente entra en tu cuenta. La diferencia entre uno y otro son las cotizaciones a la Seguridad Social y la retención de IRPF, que tu empresa descuenta directamente y paga en tu nombre.
Nadie te lo explica en el instituto, ni en la mayoría de las entrevistas de trabajo. Y es información que necesitas antes de firmar un contrato, no después, porque cambia completamente cuánto puedes ahorrar cada mes.
Qué se descuenta exactamente
De tu nómina se descuentan principalmente dos cosas:
- Cotizaciones a la Seguridad Social: un porcentaje de tu salario que va a pensiones, desempleo, formación, etc. Es obligatorio y lo paga (en parte) tu empresa y (en parte) tú.
- Retención de IRPF: un adelanto del impuesto sobre la renta que pagarás ese año. El porcentaje depende de tu salario, tu situación familiar y tu comunidad autónoma.
Cuanto más ganas, mayor es el porcentaje de retención de IRPF, porque el sistema es progresivo. Por eso la diferencia entre bruto y neto no es la misma a 18.000€ que a 40.000€ al año: crece más rápido de lo que la intuición dice.
Por qué esto cambia tus planes de ahorro
Si estás planificando cuánto vas a poder ahorrar cada mes basándote en tu salario bruto anual dividido entre 12 (o 14, si tienes pagas extra), vas a sobreestimar tu capacidad de ahorro. Y eso hace que cualquier plan financiero -desde independizarte hasta empezar a invertir- parta de un número que no es real.
Lo primero que hice cuando empecé a trabajar fue calcular mi neto real con una calculadora de nómina, meses antes de necesitarlo, solo para tener claridad. Me ayudó a poner un número de ahorro mensual realista en vez de uno basado en el bruto que sonaba bien en la oferta de trabajo.
Un consejo si estás empezando
Cuando negocies un salario o compares ofertas de trabajo, no compares brutos. Compara netos, y ten en cuenta que ese neto puede variar según tu comunidad autónoma (las retenciones de IRPF no son iguales en todo el país) y tu situación personal.
Y cuando planifiques tu primer presupuesto mensual, hazlo siempre con el neto, no con el bruto. El bruto es el número que suena bien en el contrato. El neto es el número con el que realmente vas a vivir.