Un periodo de carencia puede ser una herramienta útil para atravesar un momento puntual de menor capacidad de pago, pero también puede encarecer notablemente el coste total de una hipoteca si no se entiende bien su funcionamiento antes de solicitarlo.
Qué es un periodo de carencia
Es un periodo pactado al inicio (o durante la vida) de la hipoteca en el que la cuota mensual se reduce, ya sea porque solo se pagan intereses (carencia parcial) o porque no se paga nada en absoluto (carencia total), aplazando la amortización del capital para más adelante.
Carencia total vs. carencia parcial
- Carencia parcial: durante el periodo pactado, solo pagas los intereses generados por el capital pendiente, sin amortizar capital. La cuota es más baja que una cuota ordinaria, pero no desaparece.
- Carencia total: durante el periodo pactado, no pagas nada en absoluto, ni capital ni intereses. Los intereses no pagados se acumulan y se suman al capital pendiente, aumentando la deuda total sobre la que se calcularán los intereses futuros.
Por qué la carencia total resulta especialmente cara
En una carencia total, no solo dejas de amortizar capital durante ese periodo: los intereses no pagados se capitalizan, es decir, se añaden al capital pendiente, generando a su vez nuevos intereses sobre esa cantidad mayor. El resultado es que, al finalizar el periodo de carencia total, la deuda pendiente puede ser considerablemente mayor que al inicio, encareciendo notablemente el coste total del préstamo a lo largo de toda su vida.
Cuándo puede tener sentido una carencia
- Al comprar una vivienda que necesita una reforma antes de poder habitarla, para no tener que asumir simultáneamente el alquiler de otra vivienda y la cuota completa de la nueva hipoteca.
- Ante una situación temporal y bien delimitada de reducción de ingresos (por ejemplo, mientras dura una excedencia por cuidado de hijos), siempre que se tenga certeza razonable de recuperar la capacidad de pago al finalizar ese periodo.
Por qué no conviene pedirla "por si acaso"
Solicitar una carencia sin una necesidad real y concreta simplemente encarece el préstamo sin ningún beneficio a cambio, ya que estás pagando más intereses totales sin ninguna contrapartida. La carencia deberÃa reservarse para situaciones donde realmente reduce un riesgo financiero concreto durante un periodo delimitado, no como una forma genérica de "empezar pagando menos".
Cómo negociar una carencia si la necesitas
Al igual que otras condiciones de la hipoteca, la disponibilidad y duración de un periodo de carencia son negociables con el banco, y no todas las entidades la ofrecen en las mismas condiciones. Conviene comparar esta posibilidad entre distintas ofertas si sabes de antemano que vas a necesitarla.
El coste real de un periodo de carencia
La calculadora de hipoteca de este sitio permite comparar la tabla de amortización con y sin periodo de carencia, para ver con claridad cuánto capital adicional se acumularÃa durante ese tiempo.