Impuestos de autónomo: guía para no llevarte sustos

Cuota por ingresos reales, IVA trimestral, modelo 130 y gastos deducibles: lo básico de los impuestos del autónomo para empezar sin sustos con Hacienda.

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Darse de alta como autónomo es sorprendentemente fácil: un trámite en la Seguridad Social, otro en Hacienda y ya estás facturando. Lo complicado llega unas semanas después, cuando te das cuenta de que una buena parte de lo que cobras no es tuyo. Ni de lejos.

La forma más útil de verlo es pensar que cada euro que entra en tu cuenta se reparte en tres montones: el IVA, que es de Hacienda y tú solo lo custodias; el IRPF que vas adelantando; y lo que queda, que es lo único que de verdad puedes gastar. Si te quedas con esa idea, ya vas por delante de mucha gente.

La cuota: ya no la eliges tú, depende de lo que ganes

Desde 2023 la cuota de autónomos va por ingresos reales: hay 15 tramos según tus rendimientos netos mensuales (ingresos menos gastos). Para 2026 se han mantenido los mismos tramos que en 2025, que van desde unos 200 € al mes en el tramo más bajo (rendimientos por debajo de 670 €) hasta unos 590 € en el más alto.

Al darte de alta eliges el tramo según lo que crees que vas a ganar. Al año siguiente, la Seguridad Social cruza datos con Hacienda y regulariza: si cotizaste de menos, te toca pagar la diferencia; si cotizaste de más, te devuelven. Así que ponerte en el tramo mínimo "por si acaso" solo aplaza el problema.

La buena noticia es la tarifa plana: 80 € al mes durante los primeros 12 meses si no has sido autónomo en los dos últimos años (tres si ya la disfrutaste antes). Se puede alargar otros 12 meses si tus rendimientos netos se quedan por debajo del salario mínimo.

IVA: el dinero que pasa por tu cuenta pero no es tuyo

Si facturas 1.000 € más un 21% de IVA, tu cliente te paga 1.210 €. Esos 210 € los declaras cada trimestre en el modelo 303 (hasta el 20 de abril, julio y octubre, y el 30 de enero), restando el IVA que tú has pagado en tus compras del negocio. Una vez al año presentas el resumen, el modelo 390.

Mi consejo más práctico: abre una cuenta aparte y mueve ahí el IVA de cada cobro nada más recibirlo. El día 20 te lo vas a agradecer. Si trabajas con clientes de otros países de la UE, la cosa cambia bastante; lo expliqué en el artículo sobre IVA intracomunitario. Y para calcular bases e IVA rápido tienes la calculadora de IVA.

IRPF: retención en factura o modelo 130

Aquí hay dos caminos:

  • Si eres profesional y facturas a empresas, ellas te retienen un 15% en cada factura (un 7% el año del alta y los dos siguientes) y lo ingresan a Hacienda por ti. Si al menos el 70% de tus ingresos llevan retención, no tienes que presentar el modelo 130.
  • Si no, cada trimestre presentas el modelo 130: un 20% del rendimiento neto acumulado del año, menos lo que ya hayas pagado en trimestres anteriores y las retenciones.

Ojo, ambos son adelantos. En la declaración de la renta se calcula el impuesto real con la escala progresiva, y si ganas bastante es fácil que salga a pagar. La calculadora de la renta te ayuda a anticiparlo.

Gastos deducibles (y los que la gente se inventa)

Para que un gasto sea deducible tiene que estar vinculado a la actividad, tener factura a tu nombre y estar registrado en tus libros. Los clásicos que sí entran:

  • La propia cuota de autónomos, la gestoría, el software y el material de trabajo.
  • Formación relacionada con lo que haces.
  • Seguro de salud: hasta 500 € al año por ti y por cada miembro de la familia cubierto (1.500 € si hay discapacidad).
  • Si trabajas desde casa, los suministros (luz, agua, internet) en un 30% de la parte proporcional de la vivienda que dedicas a la actividad. Con un 20% de la casa afectada y una factura de luz de 100 €, deduces 6 €. Sí, solo 6.
  • Dietas en restaurantes pagadas con tarjeta: hasta 26,67 € al día en España y 48,08 € en el extranjero, siempre que sea en un municipio distinto al de tu lugar de trabajo y residencia.
  • Si estás en estimación directa simplificada, un 5% del rendimiento neto en concepto de gastos de difícil justificación, con un máximo de 2.000 € al año.

Lo que no cuela: la compra del súper, la ropa normal o el coche que usas también para ir al cine. El IVA del coche se suele aceptar al 50%, pero en IRPF solo si su uso es exclusivo para la actividad (salvo excepciones como comerciales o transportistas).

Un trimestre con números

Imagina que facturas 9.000 € de base en un trimestre a particulares (sin retención), tienes 1.000 € de gastos con su IVA y pagas una cuota de 400 € al mes:

  • Cobras 10.890 € (9.000 + 1.890 de IVA).
  • Modelo 303: 1.890 − 210 de IVA soportado = 1.680 €.
  • Rendimiento neto: 9.000 − 1.000 − 1.200 de cuotas = 7.800 €. Modelo 130: 20% = 1.560 €.
  • Después de gastos (1.210 €), cuotas (1.200 €) e impuestos, te quedan unos 5.240 €.

De 9.000 € facturados, algo más de la mitad es tuyo, y todavía puede tocar ajustar en la renta. Por eso conviene hacer números antes de lanzarte; la calculadora de viabilidad de negocio sirve justo para eso.

Una última cosa, más opinión que norma: cuando empiezas a tener clientes extranjeros, empleados o facturación seria, una gestoría deja de ser un lujo. Equivocarte con un modelo trimestral sale bastante más caro que la cuota mensual de un buen gestor.