Cómo financiar tu pequeño negocio sin ahogarte

Préstamo, línea ICO, avales SGR, ENISA, leasing, factoring o capitalizar el paro: las opciones para financiar un pequeño negocio y cuándo encaja cada una.

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Casi todos los negocios pequeños necesitan dinero antes de generarlo: la furgoneta, el local, el stock, los primeros meses en los que facturas poco y pagas mucho. Y la primera reacción suele ser ir al banco de siempre a pedir "un préstamo", sin saber muy bien qué alternativas hay ni cuál encaja con lo que necesitas.

Mi regla, que aplico también a las deudas personales: la deuda solo tiene sentido si lo que compras con ella te devuelve más de lo que cuesta. Una máquina que te permite facturar el doble, sí. Tapar pérdidas mes a mes con crédito, casi nunca.

Antes de nada: ¿para qué es el dinero?

No es lo mismo financiar una inversión a largo plazo (maquinaria, reforma del local) que un desfase de caja (tus clientes pagan a 60 días y tus proveedores a 30). Para lo primero encaja un préstamo a varios años; para lo segundo, una línea de crédito o el factoring. Usar un préstamo a 5 años para un problema de liquidez de dos meses es pagar intereses de más.

Las opciones, una a una

Préstamo bancario. Lo clásico: te dan una cantidad y la devuelves en cuotas. Fíjate en la TAE (no solo en el TIN, aquí expliqué la diferencia entre TIN y TAE) y, sobre todo, en las garantías. Como autónomo respondes con todo tu patrimonio, y aunque tengas una SL, el banco casi siempre te pedirá un aval personal. Léelo dos veces.

Líneas ICO. El ICO no suele prestarte directamente: pone fondos y los bancos los distribuyen con condiciones algo mejores que las de su catálogo normal. Se piden en tu propio banco, y el banco sigue decidiendo si te lo concede.

Avales de una SGR. Si el problema es que el banco no se fía, una Sociedad de Garantía Recíproca puede avalarte ante él. Te haces socio (compras una pequeña participación que recuperas al final) y pagas una comisión por el aval. A cambio, consigues préstamos que solo no conseguirías, a veces a plazos más largos.

ENISA. Préstamos participativos públicos para pymes innovadoras o en crecimiento: sin garantías ni avales, con un interés que tiene una parte fija y otra variable según cómo le vaya a la empresa. La pega: normalmente piden ser sociedad mercantil (no autónomo) y aportar fondos propios en una proporción parecida a lo que pides.

Capitalizar el paro. Si tienes prestación por desempleo pendiente y te das de alta como autónomo, puedes pedir cobrarla de golpe (pago único) para invertir en el negocio o para ir pagando tus cuotas de autónomo. Es dinero tuyo y sin intereses, así que merece la pena mirarlo antes que nada.

Leasing y renting. Para vehículos y maquinaria. En el leasing pagas cuotas con opción de compra al final; en el renting pagas por usarlo con mantenimiento incluido y lo devuelves. Ambos tienen ventajas fiscales porque las cuotas suelen ser deducibles, pero haz la cuenta completa: en el artículo de renting o comprar coche hice esa comparación con números para un caso personal, y la lógica es la misma para un negocio.

Factoring y confirming. El factoring adelanta el cobro de tus facturas a cambio de una comisión (si es "sin recurso", el riesgo de impago lo asume la entidad). El confirming es lo mismo pero desde el lado de quien paga. Útiles si tienes clientes grandes que pagan tarde.

Póliza o línea de crédito. Un saldo disponible que usas cuando lo necesitas. Pagas intereses solo por lo dispuesto, más una comisión por lo que tienes sin usar. Ideal para estacionalidad.

Microcréditos, crowdlending y business angels. Para proyectos pequeños sin garantías hay microcréditos de entidades sociales; el crowdlending conecta tu empresa con inversores particulares; y los business angels ponen dinero a cambio de una parte de la empresa. Cada uno tiene su perfil, pero ninguno es dinero gratis.

Haz los números antes de firmar

Ejemplo rápido: pides 30.000 € a 5 años al 8% para una máquina. La cuota sale por unos 608 € al mes y pagarás unos 6.500 € de intereses en total. Si la máquina te genera 1.000 € extra de beneficio al mes, perfecto. Si genera 500 €, estás perdiendo dinero cada mes aunque el negocio parezca crecer.

Para esas cuentas tienes la calculadora de préstamos y la de punto de equilibrio, que te dice cuánto tienes que vender para cubrir costes (cuotas incluidas).

Y un consejo que no sale en ningún folleto: pide ofertas a varios sitios a la vez. Las condiciones para un mismo negocio pueden variar muchísimo entre entidades, y el banco de toda la vida no siempre es el que mejor te trata.